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02 agosto La Imagen Urbana de Trujillo - 2da parte¿Cual es la importancia de la imagen urbana?
Primero que nada, por la sensación de identificación que un poblador desarrolla hacia su ciudad. El habitante aprende a querer su ciudad, no en sentido afectivo por recuerdos o hechos, sino en función al carácter, a su ambiente, a sus espacios y edificaciones.
En segundo lugar, por que puede generar o acentuar una conciencia orientada hacia la valoración y recuperación del patrimonio arquitectónico, que igualmente reforzará sentimientos de pertenencia a la ciudad.
En tercer lugar, por el sentimiento de goce estético y sensorial que el poblador y en especial el visitante percibe, y que demuestra al decir que una ciudad es “bonita”.
En cuarto lugar, por la importancia económica y el poderoso atractivo que generan las ciudades que presentan una imagen urbana con valores estéticos e históricos, ya sea en conjunto o en escenarios, traduciéndose en afluencia de turistas y en crecimiento económico. El turismo mueve anualmente el 12% del PIB mundial y genera 200 millones de empleos, lo cual significa el 8 % del empleo mundial. El turismo es la primera industria del planeta, solo en 1998, se registraron 635 millones de turistas que generaron un ingreso de 468 mil millones de euros. (5)
México, por poner un ejemplo latinoamericano, presenta más de 9 mil establecimientos de hospedaje, casi 400 mil cuartos - más o menos el tres por ciento del total de la oferta mundial; tiene más de cuatro mil agencias de viajes; 673 empresas de arrendamiento de vehículos; 16 mil 399 restaurantes de calidad turística; y 134 empresas de transportación turística. (6)
Y nosotros, con nuestras ciudades de fundación colonial, con nuestros increíbles monumentos arqueológicos, con toda la gastronomía, costumbres ancestrales, riquezas culturales y nuestra inigualable geografía y biodiversidad, estamos lastimosamente atrás en lo que a turismo se refiere teniendo mucho más de lo que tiene México.
Por que conservar la imagen urbana? Además de las consideraciones anteriores, que de por sí son suficiente motivo para justificar su mejora y conservación, debemos conservar la imagen urbana por que es importante para mantener el carácter de una zona o ciudad, ya que de esta manera se conservan los edificios que son testimonio de una época y que son atractivos para el viajero y el poblador con sensibilidad histórica y artística.
Debemos conservarla además por que parte importante de nuestras raíces se encuentra inmersa en la arquitectura que nos legaron nuestros antepasados, y por que esto es lo que aprecian los visitantes, que suelen estar acostumbrados a apreciar los valores artísticos de los lugares a los que viajan, porque a los turistas no les interesa en lo mas mínimo ver “arquitectura contemporánea” si esta es de dudosa calidad, y peor aún fuera de contexto, por que están acostumbrados a un orden contextual bastante definido y por que en sus ciudades encuentran muestras modélicas de arquitectura moderna de alta calidad y realizada muchas veces por arquitectos de renombre
¿Cómo se deteriora la imagen urbana? Con los cambios en el uso del suelo, la transformación y alteración de las edificaciones generados por la comercialización y especulación del suelo, así por la concentración de vehículos, con la contaminación resultante, y con la falta de mantenimiento preventivo y la excesiva señalización comercial. Específicamente, los factores que hacen que la imagen urbana de Trujillo se vea tan deteriorada son:
La alteración del perfil urbano que es uno de los principales factores que llevan al desorden visual y a la pérdida de la imagen tradicional del centro histórico. Por lo general está ligado íntimamente a la destrucción del patrimonio monumental y a la inserción de obras nuevas y de escaso valor contextual.
La contaminación visual producida por el agresivo avisaje comercial, producto de la arraigada costumbre de creer que la publicidad es más efectiva si es más grande, colorida y escandalosa
La presencia de edificaciones deterioradas, en mal estado y a veces representando peligro público, que incide negativamente en la imagen de la ciudad, mostrándola sucia y desprotegida. Igualmente, las pistas y veredas en mal estado, rotas y llenas de parches, y que constituyen un peligro para los transeúntes.
El desorden vehicular causado por la sobresaturación del parque automotor, originado por el desempleo y la ineficacia de las autoridades pertinentes que no hacen valer su autoridad y no muestran la suficiente capacidad técnica para elaborar propuestas viales factibles y adecuadas.
La contaminación acústica causada por los taxistas y sus bocinas, y que constituye uno de los principales y más desagradables factores que alteran la imagen de la ciudad. Si tan solamente se hiciera cumplir la legislación respectiva, disminuirían drásticamente los ruidos producidos por los bocinazos.
La inseguridad ciudadana y el temor de la población a ser víctima de un asalto o un secuestro, lamentable situación generalizada en el país y presente tanto en la zona monumental como en el resto de la ciudad.
¿Cuales son los factores que generan el deterioro de la imagen urbana de Trujillo?
Entre los muchos factores que inciden, podemos enumerar los principales:
La insensibilidad de la población respecto a la importancia de la conservación del patrimonio arquitectónico. Este hecho tiene su origen en el desconocimiento, en la apatía generalizada y que se acentúa generacionalmente, así como en la prácticamente nula promoción del patrimonio que realizan las autoridades encargadas.
La ineficiencia de las autoridades respecto al tema de la imagen urbana, pues si bien hay instituciones y comisiones encargadas, su presencia y acción son prácticamente nulas. Y la prueba de ello es el hecho de que pese a la antigüedad de estos organismos, la ciudad no ha mejorado en su imagen urbana, sino al contrario, la ha ido perdiendo.
La dependencia centralista del Instituto Nacional de Cultura, que no tiene autonomía ni económica, ni técnica, ni de toma de decisiones, y que en la realidad desautoriza vergonzosamente las decisiones técnicas de los profesionales regionales.
El sistema burocrático y el obsoleto marco normativo que prevalece en los organismos encargados del patrimonio. Si bien en estas instituciones se trabaja y mucho, este trabajo es inoficioso e inútil pues gran parte del tiempo se pierde en trámites oficinescos y enredos legales, en vez de tener todo sistematizado en base a formatos sencillos y efectivos. Gracias a este marco obsoleto, las autoridades encargadas de velar por el patrimonio, están velándolo de a pocos.
La inexistencia de normas claras y adecuadas. Aunque parezca una mala broma, la ciudad no cuente con un Reglamento para Edificaciones en el centro Histórico, ni parámetros claros de imagen urbana para el resto de la ciudad.
La inexistencia de programas de educación a la población, por falta de recursos pero principalmente por falta de iniciativa de las autoridades responsables.
El escaso crecimiento económico de la población. La economía de la región influye en la imagen de una ciudad, aunque no es imprescindible que una ciudad que sea rica para presentar una imagen urbana limpia y ordenada.
El afán mercantilista de algunos propietarios de inmuebles de valor histórico o contextual, a quien no les importa que la ciudad pierda lo poco que aun le queda de tradicional, con tal que ellos ganen dinero con la conversión de sus inmuebles en cocheras o en edificios que no respetan en esencia las características de una zona tradicional.
La indiferencia e incultura de un gran sector de la población No es necesario más que un mínimo de educación y de cultura cívica para no botar basura en las calles, o para evitar comportamientos incivilizados como los de los taxistas que asordan sin misericordia a los peatones con bocinazos innecesarios, producto de una guerra no declarada entre ellos para ganar pasajeros… la ley de la selva de cemento Nos encontramos acá frente a uno de los principales problemas que atentan contra la imagen de la ciudad: la actitud inadecuada de sus propios pobladores.
Imagen urbana, patrimonio e instituciones encargadas.
La imagen urbana es la cara que los habitantes de una ciudad muestran al mundo a sus y a sus visitantes. Pero la imagen urbana no solo es responsabilidad de sus habitantes, sino también de las autoridades a quienes se les ha encomendado el patrimonio, y quienes son por ley las encargadas de su difusión, conservación y salvaguarda. Sin embargo, la realidad actual nos muestra que las cosas no funcionan como están escritas. Trujillo es una ciudad con un pasado muy rico, y con importante patrimonio histórico que le da un atractivo adicional, pese a que es bien sabido que su imagen característica se deteriora cada vez más. Es por ello necesario ser sinceros y dejarnos de nacionalismos y regionalismos hipócritas: se tiene que comprender que Trujillo en los últimos años ha retrocedido drásticamente de los avances que logró gracias a programas como “La hora de Trujillo”. Sin hablar en este caso del atraso económico, el avance de la contaminación en todos sus campos, el incremento del parque automotor que ha sobresaturado la capacidad de soporte no solo de la zona monumental sino de la ciudad, y otras lamentables realidades que han hecho que nuestra ciudad retroceda en importancia turística y cultural, es forzoso dejar en claro la ineficiente labor de las autoridades encargadas del patrimonio (Instituto Nacional de Cultura, Municipalidad Provincial de Trujillo y ese fallido intento de apoyo al tema patrimonial llamado Proyecto Especial Centro Histórico). Es cierto que en el Perú hay honrosas excepciones de logros, más frecuentes hacia el sur del país, pero se hace necesaria una total reestructuración del sistema encargado del patrimonio monumental, arquitectónico y arqueológico. Uno de los mayores desatinos que presenta el sistema actual es el patético centralismo, -un mal ya erradicado en los países desarrollados-, que hace depender a las provincias y regiones del gobierno central y los organismos capitalinos. Esto no es más que un absurdo sistema que pretende ser el taita protector y que a las finales acaba haciendo más daño que bien, ya que de una manera innecesaria duplica funciones, y humillantemente invalida a los técnicos y profesionales locales pues sus decisiones son de segundo plano, teniendo siempre que agachar la cabeza ante lo que diga papá Lima. Este centralismo es solo una muestra más de que gran parte del sistema que está encargado del patrimonio es inadecuado, pues éste además está dominado tanto por un marco normativo denso, tedioso, atestado de deficiencias, errores y vacíos legales; como por un marco teórico entendido a medias y malinterpretado, y muchas veces plagado de teorías anacrónicas y obsoletas. Este marco y el incorrecto conocimiento del mismo y el no-respeto al patrimonio por parte de propietarios y profesionales, son los causantes de problemas y desencuentros aún entre instituciones, como el caso del Instituto Nacional de Cultura vs. el Colegio de Abogados, los que, según el habla coloquial de los pobladores, se zurraron en sus mismas leyes y destruyeron parte de la casona en la que tienen su sede, realizando una ecléctica intervención útil pero irrespetuosa del patrimonio, y que ha generado un deplorable precedente de dimes y diretes, y de juicios y multas al mencionado colegio.
La paradoja más grande de toda esta problemática es que los guardianes del patrimonio se convierten en sus destructores indirectos, pues las trabas y problemas que generan aterran a los propietarios de inmuebles que consideran que ser dueño de un inmueble declarado monumento histórico es, -en vez de ser un orgullo y una ventaja-, casi una maldición por el rompedero de cabeza que significa gestionar su conservación o puesta en valor. Y así, de una manera informal y furtiva, se aniquila lo poco que queda de monumental en esta ciudad: destrucciones sistemáticas y directas, demoliciones nocturnas y mangueras chorreantes puestas ex profeso sobre los muros de adobe de las casonas para humedecerlos y desestabilizarlos, son realidades cotidianas en nuestro medio, y los causantes y por que no decir también culpables son las autoridades encargadas. A ellas y a todos sus burócratas se los debería enjuiciar y ponerles todas las UITs con las que suelen amedrentar, y defenestrar de sus cargos por su ineficiencia y por su responsabilidad en la destrucción de nuestro patrimonio monumental por el no cumplimiento real de sus funciones; se los debería juzgar por la realidad actual, se debería evaluar su labor mediante los hechos y no por los tortuosos caminos procedimentales que realizan en sus oficinas y en los cuales se amparan asumiendo que con ello cumplen su labor. Y en esta interpretación alternativa de la justicia, no debe quedar títere con cabeza, ya que del más grande al más chico tienen responsabilidad, pues si bien estamos empantanados dentro de toda la lentitud administrativa y burocrática del sistema estatal, inmersos –lamentablemente con lógica- dentro de la cultura de la desconfianza, ahogándonos en un sistema mezquino y muchas veces corrupto; con una dosis de iniciativa y ganas reales de cumplir legalmente los objetivos y no solo los procedimientos, estos organismos se podrían convertir en uno de los principales pilares de desarrollo de la región y por que no del país, pues tenemos tanto por aprovechar, hemos sido tratados tan generosamente por la historia y la naturaleza, que es una vergüenza que nuestras generaciones desperdicien, pierdan y destruyan tantas riquezas que cualquier país con inteligencia anhelaría poseer.
Y para ello es preciso que las decisiones en esta ciudad sean técnicas y no políticas. El día que los técnicos y profesionales competentes ocupen el lugar para el que han sido preparados, y desplacen de sus poltronas a los burócratas que ven problemas en ver soluciones, ese día la ciudad podrá respirar aires menos polucionados y cambiar de rumbo mirando de frente hacia el desarrollo. Y la tremenda piedra en el zapato que significó la negación del reconocimiento de Trujillo como Patrimonio Cultural de la Humanidad que con tan poca verguenza se pidió hace poco, dolerá menos pues se encontrarán los caminos para revertir esta realidad y hacer que los entendidos en el patrimonio mundial nos otorguen el susodicho título que con justificadas razones en su momento nos negaron.
Es inconcebible que una ciudad como Trujillo, con tantas riquezas arquitectónicas, arqueológicas, turísticas y de tantos tipos esté descendiendo cada vez más en la lista de ciudades importantes del Perú, y que presente una baja en su afluencia de turistas y en su calidad de vida.
Trujillo está dejando de ser a grandes pasos la señorial ciudad de calles apacibles y admirable arquitectura. Ha sufrido una degradación creciente para convertirse en una especie de gran pueblo joven, sin identidad, lleno de taxis, de humos, de inseguridad. El añejo título de “Ciudad de la Eterna Primavera” está cambiando a “Capital de los Eternos Claxons” producto del incremento desproporcionado de vehículos y de la informalidad reinante.
El primer paso para la solución de la problemática urbana es conocerla y comprenderla. Todas estas situaciones expuestas no deben ser consideradas solamente como críticas, sino deberían ser entendidas como un análisis básico de la realidad actual para que a partir de ellas se generen soluciones. Urge un cambio de actitud en la ciudadanía y en las instituciones, para poder tener lo que debe ser una necesidad para cada trujillano: el orgullo de una ciudad agradable y digna para nosotros y nuestros visitantes.
Arq. Guillermo Morales García Trujillo, Septiembre del 2005
Citas:
(1) CHARLES WIENER, Perú y Bolivia. Instituto de Estudios Andinos, UNMSM, Lima, Perú. (2) MARTINEZ SÁNCHEZ, FELIX ALFONSO. –La imagen como representaciones del paisaje urbano. Universidad Autónoma Metropolitana, Mexico DF. (3) La imagen de la ciudad de Kevin Lynch, publicada en1960, constituye aún hoy una referencia esencial respecto a la percepción psicológica que los ciudadanos poseen de su propio entorno urbano. Partiendo de los patrones gestálticos, Lynch estableció los cinco modelos formales de legibilidad que los habitantes utilizan para interiorizar las ciudades en las que viven: sendas, bordes o límites, barrios, nodos o nudos y mojones o hitos.
(4) Ludwig Wittgenstein y Mauricio Merleau-Ponty realizaron un símil entre los elementos del lenguaje –las palabras y los conceptos- y los elementos de las ciudades –los edificios, las calles, las plazas-, estableciendo una lectura semántica de la ciudad desarrollada también ampliamente por Umberto Eco en su Tratado de Semiotica General
(5) JOSÉ GÓMEZ CERDA, Análisis del Turismo Mundial..http://www.acmoti.org (6) BENJAMÍN HEDDING GALEANA. El potencial de las ciudades patrimoniales como atractivo turístico, Ponencia del 6to. Taller de imagen urbana en ciudades turísticas con patrimonio histórico. México DF CommentiPer aggiungere un commento, accedi con il tuo Windows Live ID (se utilizzi Hotmail, Messenger o Xbox LIVE possiedi già un Windows Live ID). Accedi Non hai ancora un Windows Live ID? Registrati RiferimentiL'URL di riferimento per questo intervento è: http://chemofloyd.spaces.live.com/blog/cns!4658F9CCD5BEA736!843.trak Blog che fanno riferimento a questo intervento
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